lunes, 3 de abril de 2017

CRÓNICA DE LA MANIFESTACIÓN POÉTICA. 21 DE MARZO. DÍA MUNDIA DE LA POESÍA


Parece que a la primavera le cuesta a arrancar su andadura pero no a unas cuantas componentes del Club de Lectura Feminista de Guadalajara que organizamos una manifestación poética inspiradas en el poeta anarquista Jesús Lizano con el objetivo visibilizar el trabajo y las reivindicaciones  y reflexiones de diversas poetisas. 



El mundo de la literatura continúa  siendo un ámbito ocupado por hombres. Posiblemente si preguntamos por una mujer poeta, pocas personas sabrían darnos un nombre o quizás entre un hombre y una mujer, preferirían el del primero porque es... hombre. Así que, con pancartas en alto  recorremos el centro de Guadalajara para dar voz a diversas poetisas, que en mayor o menor medida fuera acalladas, y porque no estamos de acuerdo en las palabras que hace tiempo pronunció Chus Visor, editor de la editorial de poesía Visor, sobre que no hay poetisas con la misma calidad que los hombres. Queríamos devolver el espacio público a mujeres que lo merecen. Las mujeres también son poetas y... buenas. Clara Janés, poetisa y traductora catalana se encargó en su obra “Guardar la casa y cerrar la boca” de realizar un compendio a lo largo de la historia de mujeres poetisas y escritoras de diferentes épocas y clases sociales que demuestra la existencia de grandes mujeres escritoras a lo largo de los siglos.




Arrancando la manifestación poética







La manifestación comenzó con muchas ganas e ilusión a las 18.30 horas en la Ermita de San Roque con una breve introducción en forma de verso a la posterior lectura de varios poemas. El recorrido constó de cinco paradas, como el Paseo de San Roque, la Concordia o la Plaza de San Ginés, durante el cual invitábamos a jóvenes, amigas, familias, parejas o cualquier persona interesada a unirse y escuchar el recital o tomar parte en él. En varios puntos  se unieron diferentes personas a escuchar el recital e incluso algunas se animaron también a declamar poemas propios o de otras poetisas.

Recitamos poemas de poetisas de la Generación del 27 que se vieron enterradas por la fama de los hombres de esta generación. Destacan nombres como Carmen Conde, primera mujer en ocupar un sillón en la Real Academia de la Lengua, la anarquista Lucía Sánchez Saornil con poemas como “Cuatro Vientos” o “Elegía interior” o Carmen Burgos, conocida como Colombine, también periodista y activista por los derechos de la mujer o Ernestina de Champurcín, mujer muy culta que junto a Concha Méndez y María de Maeztu fundó el Club Lyceum Femenino.

No faltó la poesía latinoamericana con Alfosina Storni con poemas como “Hombre pequeñito” o “Tú me quieres blanca”, las nicaragüenses Gioconda Belli y Daisy Zamora o la mexicana Rosario Castellanos que tienen a la mujer como tema central en muchos de sus poemas.
Además, tuvimos la suerte de contar entre el grupo con la poetisa saharaui Zahra  Hasnaui que  recitó algunos de sus poemas como “Tuve sed” o “Mujer”. Temas como la sorodidad o la falta de voz que sufren las mujeres son algunas temáticas tratadas por otras escritoras del  continente africano como Ndeye Coumba o Elisa Kidane; las libanesas May Ziadeh o Joumana Hadad y por la india Rupi Kaur, ésta última muy reconocida por su poemario “Miel y leche” y su serie fotográfica sobre la menstruación,que también formaron parte de nuestro repertorio.

Por supuesto, con motivo del centenario del nacimiento de Gloria Fuertes, la escasamente reconocida poetisa española, también tuvo su hueco en la manifestación poética así como las poetas más jóvenes e irreverentes de ahora y muy conocidas en redes sociales como Elvira Sastre, Noelia Morgana, Almudena Vega o Nanna Juul Lang.




Parte del grupo que participó en la manifestación poética

Casi dos horas más tarde, en el Paseo de Fernández Iparraguirre ya de noche, donde todavía se unieron algunas compañeras más, finalizamos con una buena sensación por haber tenido la oportunidad de dar la palabra a poetisas diversas y distintas pero que tenían en común su lucha por conseguir un mundo más justo para las mujeres.








No hay duda. Las poetisas andan por las calles de Guadalajara.

lunes, 27 de marzo de 2017

¿Quieres pertenecer a una red social de jóvenes? en Cibercorresponsales puedes participar


Te presentamos Cibercorresponsaleses una iniciativa de la Plataforma de Infancia . Una red de blogs y red social de chicos y chicas menores de 18 años que le cuentan al mundo lo que piensan, lo que sienten, lo que les preocupa o lo que quieren cambiar. 

Siempre participan en grupos y a través de procesos de intervención social o educativa (institutos, asociaciones, ayuntamientos, ong...) 
Queremos que el mundo les escuche, facilitar su participación y ofrecer una alternativa positiva, sana y responsable de utilizar las tecnologías de la información y la comunicación.







¿Cómo funciona? 

Cada cibercorresponsal tiene su propio blog individual, y a su vez pertenece a un grupo de cibercorresponsales unido a una entidad y con un/a guía mayor de edad. Los mejores contenidos se destacan en portada, te pueden comentar y compartir en las redes sociales. 

Además se realizan encuentros para cambiar opiniones de forma presencial con otros grupos. El pasado sábado por ejemplo, tuvo lugar un Encuentro en Sigüenza, con cibercorresponsales de este municipio, de Alovera y Villanueva de la Torre: os dejamos un resumen del Post del Centro Joven de Alovera sobre el Encuentro del sábado 18 de marzo y a finales de mayo tendrá lugar el #6Ciberencuentro en Salamanca. 






¡¡No lo dudes!! Si quieres pertenecer a una Red Social diferente, sentirte escuchado y aprender cosas muy interesantes APÚNTATE A NUESTRO GRUPO!!

No dejes que los medios de comunicación den una visión que no es. Ahora puedes cambiarlo. Demuéstrale a todo el mundo lo que te interesa, lo que haces, lo que piensas. Lo importante es participar. 


www.cibercorresponsales.org


martes, 14 de marzo de 2017

La señora Dalloway. Virgina Woolf. Reseña Por Noelia Álvarez



En una sociedad victoriana hermética y de ideas conservadoras, la escritora VirginiaWoolf (1882-1941) consiguió sobresalir con su talento y, además, ser reconocida como una gran intelectual en su propia época. Escribió novelas, ensayos, cuentos y fue una gran oradora.

Bien es cierto que era una época en la que hacía falta pertenecer a una clase acomodada para acceder a la cultura, aunque era más difícil para las mujeres (en una ocasión le negaron la entrada a la biblioteca porque las mujeres solo podían entrar acompañadas o con una carta de presentación). Woolf no fue al colegio pero sí que recibió formación en casa y tuvo acceso a libros que le facilitó adquirir conocimientos. Sin embargo, vivió también momentos duros. Su madre murió cuando ella tenía trece años y dos años más tarde, lo hizo una de sus hermanas. También sufrió abusos sexuales de uno de sus hermanastros, hechos que pudieron marcarla profundamente e influir en las continuas depresiones que padeció desde joven.

Estamos ante una mujer adelantada a su tiempo que perteneció a un club selecto de intelectuales, el CírculoBloomsbury, creó junto a su marido su propia imprenta y mantuvo un matrimonio abierto al tener relaciones con mujeres; la más conocida fue su amante Vitta Sacke-Ville, en quien se basó para escribir su famosa novela Orlando.

Fue una escritora innovadora que intentó romper los férreos moldes de la época no sólo mediante sus historias sino también con un lenguaje innovador que escapaba al férreo control de las normas sociales. Es considerada una de las pioneras en la utilización del flujo interior de los personajes con gran brillantez como herramienta de narración, técnica que se aprecia especialmente en su novela Las Olas pero también en La señora Dalloway. También introdujo temas novedosos y provocadores en su tiempo como la homosexualidad, la sexualidad en Orlando, la transexualidad en Flush, la masculinidad y la guerra en Tres Guineas o la independencia de las mujeres en Un cuarto propio.





La señora Dalloway, publicada en 1925, tres años antes de que el sufragismo alcanzara su éxito en Gran Bretaña y que se menciona sutilmente en la novela, es su cuarta obra. La protagonista es Clarissa Dalloway, una mujer de la alta sociedad que está preparando una fiesta. La novela transcurre en único día y a lo largo de él nos encontramos con las reflexiones de Clarissa sobre su vida y sobre una relación amorosa anterior y con numerosos personajes, algunos que se conocen entre ellos, otros, que se cruzan casualmente en el camino a través de elementos ambientales y espaciales, como las campanadas del Big Ben o un parque londinense y que configuran la idiosincrasia y funcionamiento de la sociedad londinense del período de entre-guerras. Una sociedad dura y elitista que solo mira con buenos ojos a una clase social adinerada, que obedece a unas normas sociales muy rígidas y donde se percibe claramente la lucha y la diferencia de clases.





Encontramos mujeres que sufren, que se sienten encorsetadas en el debe-ser que la sociedad les impone, como la propia señora Dalloway, y del que les gustaría escapar. Existe un único modelo de mujer, estereotipo del que no está permitido salir y se espera la dependencia, la debilidad y la complacencia a los hombres. Además, se trata de una sociedad que ve con malos ojos la sexualidad fuera de la norma que son las relaciones hombres-mujeres. Las mujeres sienten atracción por otras mujeres pero se inhiben ante algo que está prohibido y que la sociedad condena.

Es interesante el tratamiento de las enfermedades mentales en la novela. La propia Woolf sufrió trastornos bipolares que la llevaron finalmente al suicidio. A través de Septimus Warren Smith, uno de los personajes de la novela, y el alter ego de Virginia Woolf, asistimos a una queja abierta del tratamiento que reciben las personas enfermas por parte de los médicos. La negación del derecho a tomar decisiones sobre sí mismos y su falta de autonomía, situación que la escritora pudo vivir en carne propia y que otras escritoras como Charlotte Perkins-Gilman en El papel pintado de amarillo y Janet Frame en la autobiografía Un ángel en mi mesa también trataron.

Nos hallamos, por tanto, ante el retrato de una sociedad violenta contra las mujeres y contra las clases sociales que no se consideran de la alta sociedad. Una violencia que se ejerce a través de las leyes. Una sociedad que considera a los otros un peligro. Virginia Woolf es capaz de mostrarnos a través de pensamientos, miedos, emociones y reflexiones entrelazadas una sociedad que califica de enfermas a quienes no cumplen los mandatos sociales cuando es la sociedad la que está realmente enferma.


La señora Dalloway, aunque sea una novela densa y compleja, quizás difícil en algunos momentos, es de imprescindible lectura ya que de ella se extraen temas de debate entorno a cuestiones feministas que hoy día continúan de actualidad. Por su parte, Virginia Woolf continúa siendo un referente del feminismo y su gran logro fue ser considerada , lo que es, un genio y no una musa.